Esta versión es la clásica andaluza, con pan para dar cuerpo y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra que lo emulsiona y lo vuelve sedoso. Hazlo por la mañana y tendrás un primero perfecto para la cena.
Paso a paso
Pon el pan en remojo en un poco de agua. Lava los tomates y trocéalos sin pelar. Pela el pepino, quítale las puntas y trocéalo. Retira el tallo y las semillas del pimiento y trocéalo. Pela el ajo y quítale el germen central para que no repita.
Mete en el vaso de la batidora los tomates, el pepino, el pimiento, el ajo, el pan escurrido, el vinagre y la sal. Tritura a máxima potencia 2 minutos, hasta que no quede ningún trozo.
Con la batidora en marcha, añade el aceite en un hilo fino. El gazpacho cambiará de color, se volverá más anaranjado y cremoso: es la emulsión.
Añade el agua fría poco a poco hasta la textura que te guste: más espeso para tomar con cuchara, más ligero para beberlo en vaso.
Si quieres una textura muy fina, pásalo por un colador o un chino apretando con un cucharón. Es opcional, pero cambia el resultado.
Prueba y rectifica de sal y vinagre. Enfría en la nevera al menos 1 hora, bien tapado.
Sirve muy frío, con un hilo de aceite por encima y, si te gusta, dados pequeños de pepino, pimiento, tomate y pan tostado para que cada uno se lo añada.
Consejos para que salga perfecta
- El tomate manda: si no está maduro de verdad, el gazpacho sale ácido y pálido. Fuera de temporada, usa tomate pera o añade 2 tomates secos hidratados.
- Quita el germen del ajo y empieza con un solo diente; siempre puedes añadir más. El ajo crudo gana fuerza con las horas en la nevera.
- Añade el aceite siempre al final y en hilo: emulsiona y deja un gazpacho sedoso, no una sopa aguada con aceite flotando.
- No lo enfríes con hielo dentro: lo agua. Mejor con la jarra en la nevera o 20 minutos en el congelador.
Variaciones
- Sin pan: elimínalo para una versión sin gluten y más ligera; compensa con 20 ml más de aceite para mantener el cuerpo.
- Con sandía o fresas: sustituye 300 g de tomate por sandía o fresas. Queda más dulce y es un éxito con niños.
- Gazpacho de remolacha: añade una remolacha cocida pequeña para un color intenso y un toque terroso.
- Extremeño o con comino: una pizca de comino molido le da un fondo cálido muy agradable.
Conservación
- En la nevera, en una jarra o botella cerrada, aguanta 3 días. Agítalo antes de servir porque se separa un poco.
- Se puede congelar hasta 3 meses en botellas sin llenar del todo. Descongela en la nevera y vuelve a batir unos segundos.
- Si lo haces con antelación, añade la sal y el vinagre finales el mismo día de servirlo.
Preguntas frecuentes
¿Hay que pelar los tomates para el gazpacho?
No es necesario si tienes una batidora potente y lo pasas por el colador al final. Si no vas a colarlo y quieres una textura fina, escáldalos 30 segundos en agua hirviendo y pélalos.
¿Cuánto tiempo dura el gazpacho casero en la nevera?
Entre 2 y 3 días bien tapado. A partir del tercer día el sabor del ajo y el pepino se intensifican y pierde frescura.
¿Por qué mi gazpacho sale rosa o anaranjado en vez de rojo?
Es normal: al emulsionar el aceite con el tomate el color se aclara. Si quieres un rojo más intenso, usa menos aceite o añade medio pimiento rojo asado.
¿Qué diferencia hay entre gazpacho y salmorejo?
El salmorejo solo lleva tomate, pan, ajo, aceite y sal, y mucho más pan, por lo que es espeso y se come con cuchara. El gazpacho lleva pepino, pimiento y vinagre y es más líquido.